Debo empezar este post pidiendo disculpas por haberme traicionado y haber traicionado a los que creen en mi consecuencia. Hace tres días estuve tres días en La Habana. Después de siete años circunstancias familiares me hicieron bajar la cabeza , pedir permiso para entrar en mi país y que me lo dieran. Juré que no pasaría nunca pero la vida es más dura que el corazón más duro. Pido perdón y paso a contar mis impresiones. Lo primero es el miedo. Miedo a que a pesar de que aquí me dieron permiso allá no me dejen entrar , o salir , o estar simplemente , estar. Miedo a pensar demasiado alto o no lo suficientemente bajo. Miedo al policía , al vecino , miedo al que te mira y al que te esquiva la mirada , miedos que ya ni recordaba. Miedo a que mi vida hubiera sido un sueño y a despertar en la pesadilla todavía. M I E D O.
Luego que pasa el miedo o que más bien se oculta ( porque pasar no pasa) dentro de ti,pero no muy dentro, lo suficiente para que parezca que no está , comienza el asombro. Me asombró ver como siete años( tiempo suficiente para que un niño forme su personalidad , un adolescente se haga un hombre y un cáncer destruya varias vidas) en una ciudad como La Habana no se notan. Es una ciudad detenida en el tiempo( en el mal tiempo ) es una ciudad por donde el huracán siempre acaba de pasar y la guerra siempre está a punto de empezar. Es una ciudad llena de personas que no están. Es la ciudad donde el placer no siempre es frutó de la alegría ni consecuencia de esta. Es la ciudad donde más sonríe la gente triste. El tiempo , ese implacable ser que cambia rostros y envejece ideales en La Habana se mide en periodos especiales , en migraciones multitudinarias , en hambre. El tiempo en Cuba se mide en fracasos de la revolución, en intentos de salidas del país , en visas negadas.
Luego quise caminar , quise tratar de ver un atisbo de evolución dentro de esa "revolución" busqué las nuevas libertades , quise reunirme con los líderes , con los activistas , busque en los ojos de otros ese brillo que esperó los otros vean en los míos pero no estaban los líderes ( estaban viajando) , no
encontré a los activistas ( estarían durmiendo) y en los otros ojos solo había desidia y cansancio y
entonces me pregunté sí estaba bien? Me pregunté por primera vez en años quien es el enemigo de Cuba? Contra quién hay que luchar? Si ya se que el enemigo son los Castro , que lo que hay que tumbar es la dictadura , etc ,etc. Pero.
Yo he estado 7 años sin ir a Cuba. No vi morir a mis abuelos , perdí mi casa , queme toda posibilidad de trabajar en mi país , renuncie públicamente a mi vida y me cagué en la madre de todo el mundo y no soy de los que más ha hecho. Para qué?
En Cuba hay un pueblo que sufre. Son esos que no tienen dólares , ni acceso a ellos. Esos que a lo que más pueden aspirar es a que haya agua en su casa cuando lleguen a ver sí se pueden dar un baño. No un baño decente , ni siquiera un modesto baño , no, un bajito. Tirarse un cubito de agua fría por la cabeza para quitarse ese sudor que se te pega al cuerpo como se pegan las paredes del estómago una a al otra , el hambre aprieta. Esos que se quitan las penas con ron y el hambre con cigarros. Esos que no se van porque ni deseos les quedan. Esos ,que son los más, no pueden luchar. No les quedan fuerzas , no les queda ni el impulso de rebelarse contra nada. Esos no van a cambiar nada porque su miseria no les permite ver más allá de ellos mismos.
Pero hay otros. Otros que se mueven por la sombra. Otros que no se manchan a que estén en un charco de mierda vestidos de blanco. Otros que han estado aquí y ahora están allá y aquí y allá siempre saben que decir o hacer. Otros que comen allá pero compran aquí. Y esos son cada vez más. Y cada vez más cercanos. El enemigo es más grande que dos viejos de mierda con ínfulas de mafiosos. El enemigo está en cada artista que regresa a recuperar su ego. El enemigo está en cada remesa de dinero que se le manda a Castro. En cada viaje a ver a la familia, en cada silencio que se hace para no perjudicar a los de allá, en cada concesión por miedo. El enemigo está en cada uno que no dice, que no piensa , que no grita. El enemigo somos todos los que aún queriendo no sabemos como y no inventamos la vía. El enemigo Cuba somos nosotros , los cubanos con miedo.
Empece pidiendo disculpas por haber sido cobarde. Lo he sido y lo siento. Pero a veces me pregunto si no estaremos más solos que la una en este empeño. A veces me pregunto sí mis hijas pensaran en mi como un hombre consecuente hasta el final con sus ideas o como un comemierda. Y me respondo pensaran en ti como un comemierda( como pensamos todos los hijos de los padres) pero un come mierda consecuente.
revolucionariamente
el hijo de Guillermo Tell